Reflecciones en torno al alleycat.

Este fin de semana un conocido muy apreciado murió durante un alleycat. No era un amigo muy cercano, pero si una persona que yo estimaba bastante por su trato amable y divertido. Además, era miembro de uno de los grupos ciclistas más combativos de la Ciudad de México. Los compañeros  de este grupo perdieron a un amigo precioso y todos nosotros a un feliz compañero de ruedas y cerveza.

No conozco los detalles exactos de su muerte, al parecer fue un accidente medianamente esperado en este tipo de carreras… excepto que en realidad dichos accidentes son extremadamente raros. Voy a aprovechar la ocasión para hablar del asunto, porque al parecer ya hay gente dispuesta a “culpar a la víctima” demasiado pronto. En estos casos no parece haber realmente víctima ni victimario, sólo circunstancias fatídicas.

Para los no enterados, un alleycat es una carrera ciclista urbana de naturaleza esencialmente punk. Con esto quiero decir que es clandestina (y a veces, ilegal), antiautoritaria y anticonformísta, y con un mensaje de lucha activa por derechos fundamentales y libertad individual y social. La carrera se corre en las calles de cualquier ciudad suficientemente grande, se usan las avenidas y calles en condiciones “naturales”, es decir, se corre con el tráfico usual de la ciudad, sin ninguna protección especial, y sin rutas claramente definidas. Cada corredor escoge la que mejor le parezca y complete los puntos de control o las tareas asignadas. La autorida’ de una ciudad nunca podría solapar un acto tan aparentemente riesgoso, donde los ciclistas abusan de las vías y no respetan las reglas de tránsito. El mensaje político y social de estos eventos es de desdén por reglas y construcciones hechas para la industria ultracapitalísta del automóvil y beneficio de políticos y empresarios. El alleycat es una forma agresiva de tomar uso de unas calles que también pertenecen a ciclistas y peatones, y demostrar que incluso con arquitectura y reglas en contra, la bicicleta es el medio más eficaz para el transporte individual.

Me puse a buscar un rato en la red, y al parecer el número de accidentes mortales en alleycats es extremadamente bajo. Yo sólo pude encontrar otro caso similar, en Chicago, hace ya siete años. Estas carreras se han llevado a cabo desde 1989. Tenemos una taza de muertos mucho más baja que la escalada en roca, o que cualquier otro deporte extremo, y muchos de los otros deportes más “suaves”. Sin embargo la percepción del público y de la autorida’ es completamente diferente:  el comentario del ciudadano promedio, ciclista o no, es simplemente, “están locos”, o “suicidas”.  Nunca podremos negar el primer adjetivo, el segundo se le aplica a casi cualquier deporte que no sea de cancha o estadio, así que no tiene gran peso para nosotros ya. Pero es innegable que estas carreras implican un riesgo elevado para los practicantes, al menos en principio. Seriamente creo que la percepción del riesgo se debe a que andar en bici cotidianamente en la ciudad es ya bastante riesgoso, y es ahí donde encontramos bastantes muertos. Es justo ahí donde se delata que las ciudades construidas con miras a los automóviles son territorio enemigo para los humanos desnudos. Estas ciudades son hostiles a la convivencia en escalas naturales. En cambio suelen consumir recursos inmensos y necesitar de infraestructuras desmesuradas que siempre resultan pequeñas frente a la voracidad del imperio del automóvil.

El alleycat no es  “deporte” porque no cuentan con la sanitización de los deportes. Es un juego, en el sentido medieval de la palabra. Las circunstancias no están controladas ni homogeneizadas, uno corre contra el tráfico, el clima, y la mala suerte, no contra sus compañeros. Uno corre contra la ciudad, con toda su impredictibilidad, su mugre, su caos, su corrupción y su injusticia. Un juego no sólo mide condición y destreza física, también mide bravura, coraje, inteligencia y circunstancias azarosas. Es mucho más divertido que cualquier deporte claramente reglamentado. Nos da poder a los participantes y a los ciclistas en general. Cambiá la percepción de nuestras propias capacidades. Y hace cambiar a la ciudad, la reduce a nuestra escala, nos la entrega en nuestras manos.

El riesgo de hacer esta afirmación social y de jugar este juego existe. No es tan alto como se siente, como se percibe, pero dolorosamente nos fue recordado este fin de semana su realidad. También nos fue recordada nuestra propia mortalidad frente a una maquina de hierro de 500 kilos y altas velocidades que nunca debió de cobrar los espacios públicos de nuestras ciudades. Haríamos muy mala memoria de nuestro amigo rendirnos frente al dominio bestial de esas máquinas y detener nuestro juego. Podemos, eso sí, siempre, ser más prudentes, pero no cobardes.

Checkpoint de un Alleycat.

Checkpoint de un Alleycat.

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34 comentarios en “Reflecciones en torno al alleycat.

    • La causa es justa y realmente la bicicleta merece estar en el lugar que corresponde; el que se equipara al gran aporte que le hace a la humanidad.
      En una sociedad en la que se observe que se endiosa al carro y según este se determinan políticas de movilidad, entonces se requieren expresiones de impacto que visibilicen esa GRAN minoría que apuesta por un mundo distinto al ritmo de transportes que usan energía limpia, al ritmo de bicicleta.

      Cuando reflexiono la pasión con que lo hacen, quienes participan de un Alley Cat noto que generalmente son personas con un asuntico emocional que para el acto les permite control, concentración, esfuerzo y van “Con todaa” visibilizándose, protestando, también divirtiéndose y compitiendo.
      Si tiene sentido, ellos/as se lo gozan y resignifica sus vidas, entonces están en TODO su derecho. “Háganlo”.
      Pero como en cualquier sociedad meDiANAmenTe civilizada se entiende que los derechos propios llegan hasta donde comienzan los del otro, entonces lo más recomendable es que su pasión, No pongan en riesgo a los otros (Aquí pienso especialmente en una cantidad de novatos que por tendencia ponen en riesgo su vida jugando al alley cat), cualquier otro ciudadano, también objeto de derechos, por ejemplo, el peatón,
      Desde luego que se necesitan ciudades más pensadas pero no es necesario evidenciar eso con sangre en el asfalto, ya es suficiente con los muertos del sistema, los que estaban amarrados a las reglas de la cotidianidad, estudio, trabajo, familia, lo inevitable, la realidad, ¿Para que sumar muertos por ocio? La historia les dará o negará la razón, mientras tanto, a hacer historia y como cada quien está en posibilidad de autodeterminarse, felices Alley Cat, y como diría la sagrada abuela, “Dios no lo quiera pero si hay muertos, entonces Felices Todos tus Muertos!!”

  1. Yo estoy de los dos lados ya que asi como automovilista tambien soy ciclista y si tambien andop en bicicleta sin frenos mecanizados aunque se tiene mas control asi!

    La verdad es que el riesgo esta siempre constante, depende de cada uno que tan importante puede ser el premio ya sea algo tangible (playeras, Cuadros, ETC) como algo intangible (alimento al Ego) asi como uds tambien desconozco los datos del accidente que el bien conocido como Jaimeow pero sio tengo algo bien claro y eso es que no hay culpables ni dueños de la calle lo que si debe de haber en este tipo de “juegos” como mencionan es que cada quien es responsable de si mismo y que por muy grande que sea el premio primero esta nuestra vida,

    Asi les mando mucha fuerza y Luz a los familiares y amigos de nuestro conocido Jaimeow y un mensaje a toda la comunidad ciclista por mucho derecho que tenemos por andar en la calle siempre siempre somos los ciclistas los que llevamos la de perder asi que hay que ser responsables a la hora de montarse a una bicicleta!

  2. Excelentes palabras! No conocía tan a fondo al Jaime pero las dos veces que fui a su tienda era muy profesional, muy muy buen pedo y siempre te recomendaba lo mejor, hacen falta más personas como el en este mundo.

  3. Al final los peatones somos los que vamos perdiendo, ya existía el nulo respeto por parte de automovilistas y ahora tenemos el mismo trato por estos “revolucionarios” ciclistas. Entiendo el punto, estoy de acuerdo en la protesta contra las ciudades construidas para el auto, pero que se está ganando con esta actitud ciclista “extrema” por darle un adjetivo. Pues creo que nada, simplemente es la misma actitud con que maneja la gente los automóviles, siempre en riesgo, alta velocidad, sin respeto por el de a lado, metiendose por donde pueda para llegar primero. Etc. Ni modo, repitiendo, los peatones estamos jodidos.

  4. Se me hace raro que nadie habla bien de que fue lo que pasó, hasta parece que si fue culpa del ciclista y que por eso no quieren dar los detalles.

    • No creo que todo mundo deba enterarse de que paso exactamente, es cosa que le incumbe a su familia y amigos. De cualquier forma el resultado de lo que paso es que perdimos a un gran amigo.

      • Precisamente por eso es raro que no haya detalles, porque normalmente si muere algún ciclista se comparten en los periódicos y demás grupos ciclistas y de alguna manera aprendemos algo (como la primer persona que murió en ecobici que no fue culpa del chofer, o la otra persona de Polanco que fue porque abrieron la puerta del auto e iba el camionsote en el otro carril, o la que acaba de pasar que lo aventó el auto y se lo llevó el tren, literal, etc etc etc) y no es que no nos incumba pero no creo que al menos ningún miembro de la comunidad ciclista quiera saber los detalles sólo por morbo. Siento mucho su perdida pero no estaría de más si podemos aprender a cuidarnos de alguna otra cosa diferente a partir de este incidente.

  5. Creo entender el sentir de la comunidad fixera en general, les recordó que no son inmortales y el riesgo que asumen al rodar de ese modo. No sabemos como fue, pero casi puedo asegurar que más de uno tuvo un flash back de alguna acción impulsiva en medio de un alleycat que pudo terminar mal. Les movió lo que a todos los que estamos a su alrededor, y no somos fixeros, nos mueve en cada alleycat que asisten, en medio de la adrenalina, y la emoción de ustedes está un poquito de angustia de nosotros.
    Cada “con cuidado” y “te quiero” que decimos antes de una carrera, pueden sonar ya parte de la rutina pero en realidad cada uno tiene un pedacito de miedo y amor. Me quedo con el cierre del posteo “Podemos, eso sí, siempre, ser más prudentes, pero no cobardes.” Espero que no dejen de correr. Los queremos locos, rodando, sin miedo y felices pero también los queremos mucho más tiempo con nosotros. 🙂

    • Qué pendejo eres. Te diré qué es hipster: usar sombreros y quejarse de lo que a leguas se nota no tienes ni puta idea.
      Respeta, al menos, lo que desconoces, ignorante:

    • Cierto, ahora resulta que son revolucionarios cuando no son mas que un montón de adolescentes tardíos que no respetan normas de tránsito, las cuales no tienen nada que ver con beneficiar al automóvil o con el capitalismo, simplemente debe haber normas para que todos los sujetos que usamos las calles, podamos transitar con normalidad.

  6. Deberías enterarte primero de los detalles y el cómo murió. Para no colgarselo a una actividad como el Alleycat. Quieren canonizarlo está perfecto. Pero todo mundo sabe que ese tipo de personas no sólo corren sin prudencia, lo hacen tomados y drogados. No busquemos culpables todos sabemos bien lo que pasó. Nada que ver con una carrera, nadie de los que corrimos en la carrera supo de esto. Mucho rumor pero todo mundo se hace…

  7. Creo que los compas que nunca han corrido en un Alleycat, piensan que uno anda sólo con la vista al frente sin importarle lo que pasa al rededor, y lo cierto es que en ellas si se deja el extra, pero así como este lamentable hecho sucedió en un Alleycat, pasa lo mismo todos los días en todo el mundo a ciclistas que ‘tomaron todas las medidas de seguridad y precauciones pertinentes’ al realizar sus recorridos.

    Estoy completamente de acuerdo que el tomar cualquier vehículo, en nuestro caso la rila, implica una responsabilidad, pero de nada sirve que así lo hagamos cuando los coches y camiones de nuestras ciudades (vivo en Monterrey) toman las señales de tránsito como meras sugerencias y no existe protección alguna que te salve de un coche a 100 km/h.

    Solo puedo decir, fuerza para la familia y amigos de Jaime, a quien no tuve el gusto de conocer y pues la mejor forma de rendir homenaje a un compañero caído es, simplemente, seguir haciendo lo que más nos gusta, que es lo mismo, estoy seguro, que a el le gusta, rodar.

  8. Yo no estoy seguro a cuál de todos los accidentes te refieres.
    Pero el último accidente fatal que ha habido y que se ha reportado fue de un ciclista que atropeyaron en Tlalnepantla. Y de hecho dicen que el ciclista estaba esperando a que pasara el tren, nunca dicen que estaba en sentido contrario o haciendo X o Y cosa.

    Una mujer en vez de pisar el freno pisó el acelerador y se lo llevó junto a un motociclista, el motociclista tuvo la suerte de no caer a las vias como al otro chico.

    Pienso que si ese fue el caso no hay disculpas que pedir ni explicaciones que dar… El automovil impactó al muchacho y lo mató, él no tuvo absolutamente nada que ver. solo fue la persona adecuada en el momento adecuado o la persona equivocada en el momento equivocado, como lo quieran ver.

    • No, no fue el que mencionas. Este fue uno durante un Alleycat, que sí es una carrera que implica actitudes agresivas por parte de los ciclistas. La cantidad de accidentes mortales de los ciclistas en circunstancias convencionales opaca los de estos eventos, por lo cual precisamente me parece que , aunque sean aparentemente de alto riesgo, no lo son más que el simple hecho de andar en bici.

  9. Hola,
    Me gusto mucho leer tu articulo después de o que paso, hay muchas opiniones pero solo algunos sabemos realmente que paso.
    Man, me gustaria hechar una platicada contigo…
    Tienes algún correo a donde pueda escribirte?
    Gracias!

    • No es necesario. Tampoco es necesario ningua actividad en si… pero nos gusta y lo disfrutamos, y hay quien como yo, además, le ve un motivo útil. Los ciclistas prudentes deben saber que estamos de su lado.

    • ¿No es necesario para qué? ¿Para divertirse? Tal vez para tí, a mí por ejemplo no me parece que sea “necesarío” jugar futbol y la gente lo juega porque LE GUSTA. Pero eso no era mi punto. Es necesario como acto de lucha, no de “divertirse”…

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